lunes, 28 de noviembre de 2011

San Judas está de moda

Multi-identidad y contracultura, entre lo culto y lo pagano

Anasella Acosta

Coloca a San Judas entre sus piernas. Se retoca las pestañas.

Domingo 28 de septiembre, metro Impulsora, 12:30

de la tarde. Se encuentra con Berenice de unos 15 años.

Visten pantalones ajustados, cabello engomado. Su actitud

es coqueta, como si asistieran al encuentro de un

amor primerizo.

Trasborde en Guerrero. Destino: metro Hidalgo, Templo

San Hipólito. Anuncios fluorescentes en los que se

lee “San Juditas” indican la salida correcta.

Grupos de jóvenes abrazan orgullosos, quizá altaneros

y desafiantes, la efigie de San Judas Tadeo en hueso,

madera, plástico o yeso; se lo visten, estampado en pla

yeras o en túnica blanca y manto verde; se lo cuelgan

de las muñecas o del cuello en escapularios, rosarios y

cuentas circulares; se lo tatúan en los brazos y el pecho.

Esquina Guerrero y Zarco, Centro Histórico. De a diez,

de a diez, llévelo, llévelo, de a diez. El San Judas de 30

centímetros

y de hueso vale ciento cincuenta, pero lléveselo

en ciento veinte. La pulsera es la de a diez.

Conjunción, fusión, apropiación. Rap, hip-hop, punk,

reggaeton, dark, emo y San Judas Tadeo. Ceja depilada,

playeras holgadas, jeans, lentes grandes semioscuros,

gorras con visera ladeada, corte de mohicano, decoloración,

trencitas, rapados y San Judas Tadeo.

Aunque no es clara la práctica de fe, pues en este caso

la devoción pareciera encarnarse más en una moda, en

una apariencia y actitud ante los otros, el número de

concurrentes a San Hipólito, donde extrañamente el

patrono no es este santo, es enorme.

Pero el culto rebasa a la Iglesia; se convierte en la

expresión de una naciente contracultura que haya en el

símbolo el pretexto para ganar espacios e identidades,

para la convivencia y la coincidencia, para hacerse ver,

para sentir que sé es y, por qué no, para soportar la

marginación, el descontento, la desigualdad, la inseguridad,

el desempleo, la crisis económica y emocional,

con la esperanza en la divinidad.

San Judas, el santo del pueblo y la democracia, lo

mismo está en la casa del policía que del ladrón, en altares

callejeros, en mercados, unidades familiares; es

venerado por comerciantes establecidos o ambulantes,

por boxeadores, taxistas y microbuseros, por desemplea-

dos, pandilleros y presos, por estudiantes, amas de casa

y oficinistas.

Santo de las causas imposibles, consígueme un empleo.

Santo de las causas perdidas, sácame de la cárcel, Santo

de las causas difíciles, que no suban más los precios,

Santo de las causas desesperadas que me vaya bien en

mi negocio.

Vengo de Iztapalapa … Venimos de Tepito … Venimos

de Santa María… Venimos de la San Fe…

“San Juditas te pido que salga bien de la escuela, para

que mi mamá ya no esté enojada, y pueda ser alguien

en la vida …” La jovencita guarda en su regazo la misiva

escrita en una hoja de cuaderno para el santo que fue

torturado y muerto de un golpe en la cabeza, para luego

ser decapitado. La muerte de quien se dice era primo de

Jesús, recuerda a las torturas y decapitaciones entre los

narcos del siglo XXI.

Pasan dos horas antes de poder entrar a la iglesia. La

fe no puede nada contra los empellones, la rechifla, el

tumulto, los roces no intencionados pero agradecidos

por algunos que se estampan en los traseros de las jovencitas.

Y la explicación: al santo hay que traerlo cada

día 28, ese es su día, para agradecerle. La fiesta grande

es en octubre. La cajas para la limosna van y vienen, en

esto sí hay orden. Y la reprimenda: en la iglesia no se

masca chicle.

Las prostitutas y los ladrones nos llevan la delantera

camino al cielo, dice el sermón de este domingo y por

si hay duda: “Ya no creemos en las palabras que vienen

de afuera, en las promesas jamás cumplidas, estamos

cansados”.

Llueven las estampitas, los sanjuditas dorados de

bolsillo, las paletas y caramelos con etiqueta en la que

se lee “gracias por el nacimiento de Emiliano”, o fulano

o zutano; es la paga por el milagro recibido.

Después de dos horas, y de decenas de hilillos de

sudor vertidos en el adoquín secular, ella se confiesa:

“Yo sí le fumo... pus vengo acá con mis amigos, a ver a

San Judas, a pedirle”. Sin más estira la mano, convida:

“Huele, huele chido”. La mona hecha de thinner o quizá

de tolueno adormece los sentidos. Explica: “Pus le fumo

para que esté contento”.

Afuera todo es verbena, los “sanjudas” como ya se les

llama a los jóvenes seguidores del apóstol, y cuyo símbolo

identitario es la imagen del santo, se echan sus

quesadillas,

sus pambazos, su mona, sus tragos, su churro.

Pero eso sí, siempre —como si temieran caerse— asidos

a su San Judas.


Publicado en Cuartoscuro número 93

miércoles, 13 de julio de 2011

Embriaguez marina

Embeleso de mi triste día,


cobijo de cristal que de tiempo en tiempo haces clap, clap.


Contigo se mece mi anhelo, un primigenio deseo.


Va y viene mi sangre sin descansar


Dador de atemporales señales, a tu vera los lunares son estrellas


que un mago logra descifrar


Guardador de secretos, cómplice de milenarios tiempos


cupido de sal, delirio nocturno en par,


que me prestas ojos para andar una alfombra de espejo


donde el alma acompañada puede reposar.


Contenedor de carnadas, que una esperanza arroja sin dudar,


no pases como el tiempo,


no quedes en recuerdo,


sé memoria palpable


que yo pueda abrazar.

martes, 24 de mayo de 2011

Lava

Ser piedra. Ser tierra. Ser tiempo.

lunas crecientes y menguantes

soles intensos y tibios,

ciclones y apenas rumores.


Ser la que ni amanece y ya es sombra

la que amaneciendo apenas es silueta

al mediodía mineral encendido,

y vespertinas moronas de recuerdos

echadas a rodar por un puntapié deprimido


Contener la historia y no asir ni una voz

comprender el agua y no verter un río

encerrar el dolor y no emitir quejido

ser fuerza y no vencer al enemigo

matar y seguir andando como buen hijo


Y amar sabiendo que las piedras no deben amar

Pporque su historia es la misma,

alguien las encuentra en su camino,

las mira hermosas, las mete en el bolsillo

llega a casa, las pone sobre una mesa

y no las mira jamás


Pero esperar

porque del tiempo viene la sabiduría

y la piedra se hace fuerte

con el paso de la indiferencia,

porque cuando nadie la mira,

en su interior se gesta la vida


La piedra quieta no descansa

Contempla, medita, observa

Ser pues la piedra inofensiva

con la que alguien tropieza


Ser el esbozo

el trazo

la imagen primera

de una magnífica

e irrepetible

erupción

martes, 19 de abril de 2011

Otra noche

Caminan cucarachas sobre mí

Devoran mis pies

Y Dios guarda silencio

Y San Jorge también

¿Quién tiene mi alma?

¿Quién?

Gracias a dios se murió mi hijo

Gracias a él

Hoy construyo mi casa con lágrimas

Donde habita el desamor

Mi cuerpo tiembla

No tengo voz

No tengo alma

¿Quién soy yo?

Gracias a dios

Me extingo

Cuánto frío

Abuela, ven

con tu rebozo de punta

y tu escapulario

Hija de María

Dame la mano

Te prometo

no hacer ruido.

Punzante

Tengo comezón en el corazón

Rascádmelo

y horadar mi vida

que de cualquier modo

yace entre estas paredes

de llanto

y esta pesada cama de angustias

que duerme, descarada, sobre mí.

sábado, 16 de abril de 2011

Hielo

¿Cómo ser más que esta emoción

salvaje, instintiva, descarriada?

¿Cómo dejar de esperar?

¿Cómo hacer que ya no duela

este no ser prioridad

ni urgencia

ni deseo ni necesidad

ni anhelo ni obsesión

ni aspiración

ni delirio ni locura

ni rabia

ni flor ni quemadura

ni ansia ni desvelo

ni ruego

ni llaga

ni adoración

ni poema

ni sol ni una estrella

no ser sencillamente

y sin embargo

arder

arder

arder?

jueves, 14 de abril de 2011

Cuando no estás

Es mi urgencia de ti

la que no me deja terminar

de adorarte

la que crece como enredadera

y trepa por tus muslos

silente pero escandalosamente

asida a tu epidermis

Es esta necedad que me obliga

a reinventarte en la ausencia

en tu olor entre las sábanas solas

en el espejo, en un vaso,

en una camisa sucia

o en el eco de tu voz que sólo

yo distingo

en el arrullo de la noche

Es esta mi necesidad de decir tu nombre

de no cansarme de llamarte

de pasar noches en vela

buscando una palabra justa

que te convenza

Es esta mi terquedad de pensarte

vestido y desnudo

deseoso como un naufrago de isla

y ser yo la isla que te espera todos los días

y a la que a penas tocas ya es tuya

Es esta mi sangre urgente

que ruega una deferencia

que se impacienta

y hace del latido

un toque tórrido de tambores

batiéndose en el tiempo

Y es este instante y este sitio

los que me hacen suplicarte

una caricia que mengüe

la urgencia primitiva de asirme a ti

como un chupaflor a los jazmines

como un sediento a un bebedero

como un recién nacido al pecho

como un amante al beso

o sencillamente

como una mujer

a su amado hombre imperfecto.