Entradas

Condena

Arrojadas al bosque de las iras se retuercen almas acuchilladas por odios, ramajes que son muñones de secos troncos Desiertos árboles de verdes fúlgidos propinan grises reflejos Una cascada de ciénagas surca prontos esqueletos nauseabunda arteria sosteniendo el aliento Con saña, tentáculos arrebatan sumisas esposas aferradas a ramos de pútridas rosas Sólo rara vez una voz contraria el lamento culposo: la que precede el vértigo, la del fúnebre silencio

Rabia

Pestilente sinfonía de ladridos excita el llanto muerde el nocturnal del entristecido Silueta de rabia una jiba , deformidad en un costal a la espalda, el colmillo Ramo de vísceras en un jarrón testigo mudo tomando el fresco a la luz lunar …Y el perro... dormido

Aleteos

Hay ángeles impíos. Llegan, aletean alrededor besan y se esfuman Y uno se queda pensando si fue ilusión, delirio o fiebre de influenza, o si sólo era el triste deseo de sentirse querido Sólo queda, como cada veintiocho días mirar la naciente luna a la espera de pillarle en algún descuido, bien para reprender el furtivo beso bien para agradecerle el atrevimiento A fin de cuentas qué es nuestro tiempo, sino voraz fuga

Viento

De la punta de tus dedos se despeñaban las caricias con las que arrullabas el sueño de las mujeres solas en la tardes de abril Y era tan fino el tejido que hilaba su existencia que al partir, iban cobijadas por mantos finísimos bordados con hilo-tacto Las jacarandas tendían alfombras violetas a su paso sobre las que caían evocaciones insistentes del escultor tallando hombros, largos muslos, pies grandes Te sabías autor de su goce, vestías el orgullo de manta blanquísima, para despistar al contrincante Discreto, aguardabas la tarde siguiente en que desnudas amorfas y tristes suplicaran un roce.

Tarde de domingo

…como caerse brutalmente y joderse la nariz, la boca y la frente, y admitir la forzada misericordia, que a otros los hará sentirse menos culpables , y a uno más torpe, anciano y solo …como vivir eternamente bajo cielos plomizos ...como andar descalzos sobre suelos helados sin perdón de ningún dios … como saberse viejo y feo, y tener que levantarse para decir “buen día” ... como quedarse sin ganas sin hambre, sin necesidad de coger ... como muñón de árbol, como calvicie …como haber perdido la memoria sin remordimiento y aceptar que el amor no es cierto y sí la contradicción …como la caída de dientes en una pesadilla, o la materia que entre las manos se reblandece irremediable …como ser millonario y haber apostado a una carta desafortunada …como no haber parido hijos, ni escrito libros, ni fundado empresas …como no haberse enamorado hasta vomitarse de dolor o suicidar a las palabras de razón …como haberse tragado puñados de arena sin menguar la aridez de las dunas desiertas …como per...

Haz

En algún lugar y tiempo que desconozco un haz diminuto recorta los cuerpos enganchados en la oscuridad de una habitación anónima Un río de sudor es el inicio de una delta que no imagina la separación de un futuro triangular dispersado en el infinito azul del mar Los labios urgentes horadan la piel en busca de la entretela epidérmica que sacie la necesidad de improrrogables apetencias Volátiles caricias se deslizan en piramidales pechos, pendientes circulares de muslos perfectos, rincones donde habitan oscuros secretos. Cada aleteo manual, contiene el tiempo la caricia musical es una obertura para eróticos violines y descarados chelos La marea de piel por momentos se enfurece, se vacía en un fortissimo delirio arenal El deshago consume el haz en un epílogo gutural del instante contenido en la fugacidad luminosa del orgasmo.

Reloj de Arena

Cuando nadie nos nombra el Ser se adelgaza cuando nadie nos toca este nombre, esta casa invento se tornan Sin el abrazo que contiene la calidez palpitante de la sangre, es un río el cuerpo cuyo instante no se palpa Cuando más vale hablarle a la piedra o a la montaña , cuando abrazamos y asimos a la nada no queda sino contar las horas que nos faltan