© Anasella Acosta. Todos los derechos reservados Eran de fresno las risas a los siete años Y de hierba mojada las rodadillas en la cima del monte De añil, las pupilas que miraban sin culpa. Las nubes, decía la abuela chía, Son pensamientos “¿Buenos o malos tita?” Depende si blancas o plomizas. Si plomizas, persígnate como al mediodía en que el diablo se viste de humano Yo escojo un pensamiento blanco Ese, ese, no, mejor aquel que tiene forma de tren con su camino de humo como el que deja el pitillo del abuelo Efrén “Gente pacifica”, contaba él que era el grito cuando los cristeros amanecían como péndulos tristes de guamuchiles floreados ¡Al trapiche, al trapiche, vamos a jugar! Escóndete de Manuel que te va encontrar y de Maravillas púrpura te hará un collar, pero ¡qué vergüenza! si las amigas comienzan a murmurar Hay aguas de termal, bébelas, curan paralíticos y venas saltonas como las de la tía Francisca que asesina tiempo con hilares y oraciones por no pecar En la Iglesia del párro...